Ayudar a las patronas fue algo que jamas podre voler a vivir en mi vida.
Bien dicen que siempre hay una primera vez para todo, pues bien, el ayudar a gente que no sabes si volveras aver es algo que a todos nos duele.
Primero estuvimos checando la comida, revisando si estaba o no en buenas condiciones, luego checabamos la comida que se debia de dar, arroz frijol y algo de pan en cada bolsa para que asi ellos puedan comer de todo.
No solo fue eso, ellas reciben una cantidad impresionante de donaciones en pan y dulces, pasteles de CHEDRAUI es lo que mas habia y se checaba en que bolsas faltaban esa comida.
Ademas de empaquetarla debiamos de llenar aguas, en donde hay un metodo especifico para que a la hora de ir en la bestia no se les caiga y lleven al menos 2 botellas de gua.
Ayudarlas a limpiar el lugar puesto que habia llovido y debido al lodo que se hacia, es donde barriamos y limpiabamos para que no estuviera tan sucio.
Lo mejor de todo fue tambien la comida, puesto que nos dieron de desayunar y comer donde todo estaba rico y hechos por ellas.
A la hora de la tarde fue cuando escucharon las bestia, todos salimos a las vías y llevábamos la comida, nos teníamos que acerca y de ahí dar la bolsa agarrandola arriba del nudo para que no se cayera y tampoco nos jalara por la velocidad en la que vienen del tren.
Las caras de las personas fue impresionantes, anhelados por comida y con un brillo de esperanza que despues de todo fue lo que mas me marco.
¿Cuando los volveremos a ver? no sabemos, ¿Habran llegado bien? no lo sabemos y eso es lo que mas duele, uno puede llegar a su casa y tener muchas comodidades, cuando ellos luchan por sobrevivir y llegar al otro lado y vivir el sueño americano.
Eso es lo mejor de todo, ayudar a las personas, sentir esa sensacion de satisfaccion personas, es una experiencia increible que sin duda lo haria otra vez.



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